FSC presenta en Barcelona una experiencia innovadora que une teatro, emociones y recuperación de adicciones
La Fundación Salud y Comunidad (FSC) ha participado en una nueva edición del encuentro Ágora de la Federación Catalana de Drogodependencias (FCD), celebrado en Barcelona. Esta jornada reúne periódicamente a profesionales y entidades del ámbito de las adicciones para compartir proyectos, metodologías y buenas prácticas en intervención social.
En esta ocasión, Irene Fernández-Arévalo Díaz, educadora social de la Comunidad Terapéutica Riera Major de FSC, presentó la experiencia “Expresión artística. El viaje del teatro hacia el cuerpo y las emociones”, una propuesta terapéutica y educativa que se desarrolla semanalmente en este recurso residencial especializado en el tratamiento de adicciones en Cataluña.
Una propuesta artística al servicio del proceso terapéutico
La experiencia presentada muestra cómo el teatro terapéutico puede convertirse en una herramienta de apoyo dentro de los procesos de recuperación. En la Comunidad Terapéutica Riera Major, esta actividad se lleva a cabo cada semana con las personas atendidas, incorporando dinámicas expresivas, corporales y creativas al itinerario de tratamiento.
La propuesta parte de una comprensión integral de las adicciones. Desde esta mirada, la recuperación no solo implica abandonar el consumo o modificar conductas, sino también atender aspectos emocionales, relacionales, corporales y sociales que influyen en la vida de cada persona.
Por ello, el teatro se plantea como un lenguaje complementario a la palabra, capaz de facilitar la expresión de vivencias que, en muchas ocasiones, resultan difíciles de explicar verbalmente.
Expresar lo que cuesta decir con palabras
Durante su intervención en el Ágora de la FCD, Irene Fernández-Arévalo explicó que el escenario puede funcionar como un espacio protegido para explorar emociones, conflictos internos y situaciones personales complejas.
A través de ejercicios teatrales, improvisaciones y dinámicas de grupo, las personas participantes pueden conectar con su cuerpo, reconocer emociones y observar sus propias formas de actuar y relacionarse. Este trabajo facilita la toma de conciencia y abre la posibilidad de ensayar respuestas diferentes ante situaciones de la vida cotidiana.
En este sentido, la expresión artística en el tratamiento de adicciones ayuda a integrar pensamiento, emoción y cuerpo, aportando una dimensión vivencial al proceso terapéutico.
Identidad, vínculos y nuevas formas de relación
Uno de los aspectos más relevantes de esta iniciativa es su contribución a la reconstrucción de la identidad personal. El teatro permite que las personas en tratamiento puedan verse desde otros lugares, más allá de la etiqueta asociada a la adicción.
Mediante la representación de escenas y el trabajo con roles, se favorece la reflexión sobre los propios patrones de comportamiento, la gestión emocional y las habilidades sociales. También se promueve la empatía, la escucha y la capacidad de mirar una misma situación desde diferentes perspectivas.
Estos aprendizajes resultan especialmente valiosos en los procesos de recuperación de adicciones, ya que ayudan a fortalecer la autonomía, la autoestima y la relación con el entorno.
Sesiones estructuradas y acompañamiento profesional
La actividad se organiza en diferentes momentos que combinan preparación corporal, conexión sensorial, trabajo individual y grupal, dinámicas de cohesión, improvisación, role playing y reflexión compartida.
Este enfoque no sustituye la psicoterapia ni otras intervenciones especializadas del recurso, sino que las complementa. Su finalidad es ofrecer una metodología experiencial que permita elaborar emociones, explorar nuevas narrativas personales y reforzar el trabajo terapéutico desde la creatividad.
La presencia del equipo profesional resulta clave para sostener el proceso, generar un clima seguro y acompañar las experiencias que surgen durante las sesiones.
Innovación social en el ámbito de las adicciones
El encuentro Ágora de la FCD en Barcelona volvió a convertirse en un espacio de diálogo entre entidades del Tercer Sector, profesionales y recursos especializados en prevención, atención y acompañamiento a personas con problemas de adicciones o en situación de vulnerabilidad social.
La participación de FSC permitió dar a conocer una práctica que combina intervención social, educación, arte y salud emocional. La experiencia de la Comunidad Terapéutica Riera Major pone de relieve la importancia de incorporar metodologías creativas en los recursos residenciales de adicciones.
Con esta propuesta, la Fundación Salud y Comunidad continúa avanzando en modelos de atención más integrales, humanos e innovadores, en los que la recuperación se entiende como un proceso que implica cuerpo, emociones, vínculos y proyecto de vida.